lunes, 17 de enero de 2011

El deseo de la palabra



Explicar con palabras de este
mundo/ que partió desde mí un barco llevándome.” El lenguaje no sirve, las “palabras
de este mundo” no alcanzan a nombrar la experiencia del yo dentro del yo. Es necesario
salirse del lenguaje para decir: “Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y
las palabras no guarecen, yo hablo.” Se habla desde la orfandad de las palabras,
cuando el lenguaje no contiene, no respalda, el yo se atreve a decir; el lenguaje, las
palabras son el límite para decir esa experiencia peculiar de saberse a sí mismo, porque
el lenguaje nombra lo que está afuera pero sólo hace eso: nombrar, no es capaz de
reproducir cabalmente lo que se siente, no es capaz de saciar el deseo"
(en A.Pizarnik: una poética del yo al yo)


Como los cuadros de Modigliani o el suicidio poético de Storni. Como los viajes de Descartes o la maldición de Sísifo, como el espejo de Plath o la búsqueda del tiempo perdido de Proust; como los poemas de Éluard versión cinematográfica, como el posmodernismo y la razón cínica hechos serie de televisión y consumidos compulsivamente, como los libros digitalizados de autores franceses del siglo XVII: así, estúpida, leve, muerta de antemano, la existencia, la belleza, qué quereis que os diga yo. A ver quién es capaz de realizar un discurso coherente y fructífero a estas alturas.

2 comentarios:

Índigo dijo...

Tal vez sirva entonces el silencio y la caricia. El tacto, el olor, el sonido, salvan, a veces, más que la palabra. Un abrazo, lleno de sabores rescatados de antaño.

george dijo...

a
e
s
t
a
s
a
l
t
u
r
a
s

ay...

abrazos

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