lunes, 28 de junio de 2010

Ahora

para Claire C.



Ahora que nada es urgente, que los libros son placer. Ahora que son las 5 de la mañana, que río en lugares desconocidos y parece que he empezado a echar raíces. Ahora que se acaba el curso, se piden balances, se celebran tristes despedidas. Ahora que ellas vuelan a su isla y las paredes de este piso vuelven a estar desnudas. Ahora que se acaba esta etapa
Ahora me acuerdo de su ojo derecho, el que decidía involuntariamente cerrar cuando el sol de primavera le daba en la cara. Ahora recuerdo lo verde y profundo de ese ojo izquierdo que me mantenía la mirada en la terraza de la universidad. Ahora me mata la dirección fija de su mirada, la letanía de sus palabras mezcladas con humo. Ahora recuerdo aquella sonrisa entreabierta y me parece una gran síntesis de lo que Barcelona me ha deparado este curso, algo tan cercano, tan familiar y tan abismal a la vez. Sé que es complicado explicarlo y que probablemente, nadie entenderá la profundidad de este detalle que ha girado de alguna forma el curso de mi vida, pero creo que el momento de ponerlo por escrito, para que la memoria no caiga en el olvido, es ahora.

sábado, 19 de junio de 2010


Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.
Saramago

miércoles, 16 de junio de 2010

bla bla bla bla bla bla bla bla bla. Quieres que continúe?

Bla bla bla. Avui m’és igual tot. Me da igual que tenga que estudiar,
que Barcelona sea una puta cada día más bonita.
Me es indiferente que tus pasos y los míos no se crucen, ni siquiera lamento que ya no vuelvas a habitar mi cama.
Ni primaveras, ni veranos, ni otoños.
Me da igual que me repitieras tantas veces que debía dejar de fumar.
Y me es indiferente tu ansia de creer que la realidad es incognoscible y sólo estamos haciendo el idiota y nunca llegaremos a una verdad. Muy bien. Quedesmerezcas a Lévi-Strauss.
Y qué?!. Leerás a Wittgenstein y verás, arrogante, que todo lo que me cuentas cómo novedoso yo ya lo sabía, atento al estructuralismo y a esa hoja que se desprende del árbol.
Ça entrera pour la fenetre et aujourd-hui je veux pas balayer, non, je n suis pas prete à consagrer mes heures a cette maison dont on aura un souvenir blanche et emouvant.
EZ DAKIT; BERDIN ZAIT. Berdin zait, ardoa ala garagardoa, historia ala ekonomia.

GUERRA FRÍA??¿ calienta leche y ponte a cocinar. Pero Miró que no falte. Y siempre me quedaré con las ganas de vivir en una casa diseñada por le corbusier en Donosti y con las ganas de escribir cartas a todo un barrio de esta ciudad, eixample, gracia, a ver quién me contestara, seguramente nadie. Todos tan ocupados
Tan
Bla
Bla
bla

bla
bla que si mi vida que si no puedo ni quiero.

Ya. Mejor mañana, no?
Pues mañana marcho, porque mientras no quiera mirar hacia atrás, no tengo hogar, y la cultura es el malestar, sí, ya Freud, y qué propones, so inteligente? En fin…..me voy a echar colonia marca Intelectualismo Barato y voy a afilar el manual de demografía con los dientes de ajo.

Y mañana, cuando tu recuerdo sean claveles utópicos del pasado, me acordaré de tender mis ensayos a la luna y contar hasta diez

Y si cuando la cuenta atrás acabe no estás aquí

Me reiré. Mucho.

Y posteriormente romperé a llorar y lloraré tan fuerte que esta casa se inundará y no nos
devolverán la fianza por tema de tuberías y mis mallorquinas me matarán por ello.


lunes, 14 de junio de 2010

Junio en la tundra

Junio me sabe a cafés con hielo, a libros por leer. Junio me huele a mar, a Maresme, y se me presenta en soledades en la cocina y fiestas en los tejados de esta ciudad a la que el verano no parece llegar. Junio me sabe a todas las presencias, pero en especial, a todas las ausencias, que, de tan secretas, de tan calladas, son imborrables.
Junio me sabe a frustración y futuro, a crisis epistemológicas y a "sa sindri"

jueves, 10 de junio de 2010

ODA AL ODIO

Escribo estas líneas por dos motivos principales: mi memoria simplista que dentro de unos años no recordará nada de este lluvioso día en Barcelona y creerá que fue una bonita jornada estival y mi fe en el odio como elemento transformador.

Odio la ligereza con la que se toman las palabras pesadas,
la doble dirección de los significados,
la vaguedad de algunos verbos,
lo ausente en el discurso.

Odio las infinitas estructuras del abandono,
las frases (des)hechas como el ya te llamaré

Odio las drogas cuando ya no hacen efecto,
la soledad forzosa,
los microodios que me habitan

Odio las sábanas que no arden,
la incomodidad en la intimidad,
los silencios mal llevados.

Pero en especial odio a las personas cuya vida no tiene espacio,
a todos aquellos que se repliegan en sí mismos,
aquellos que no juegan y sin embargo ganan
que no me dejan jugar, y sin embargo, me hacen perder.
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