martes, 21 de junio de 2011

entre ráfagas

En la letanía de una tarde lluviosa, en una plaza de Barcelona, ella apareció;

Se descorrieron las cortinas del telón,

era el primer día del mundo,
todo volvía, de golpe, a "existir" (como si la piedra nunca hubiera estado ahí)

Otro soliloquio que camina.

Tanta poesía junta, inconexa, convexa, en ráfagas; tanta poesía que abandona sin ningún miramiento. Tanta poesía cosida y recosida de belleza y sin corazón.




[Nos engañan los relojes diciendo que todas las horas pasan a la misma velocidad. Que toda velocidad es la misma y que todo sucede en un orden líneal y al mismo ritmo. Tic-Tac. Tic-Tac. Hay horas que regalaríamos al tiempo, siglos que se resumen en segundos y minutos para desear décadas. Nos engañan vilmente todos los relojes]

2 comentarios:

Índigo dijo...

Una verdadera belleza estas ráfagas. Destellos: nos engañan los relojes. Nos seducen las luciérnagas.

george dijo...

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