domingo, 7 de marzo de 2010

aukerak: morir en barcelona

Llevaba días lidiando con fantasmas y antiguas víboras que se me aparecían a cada vuelta de esquina de mi minúsculo y compartidísimo piso de "estudiantes"/"vividores"/"trascendetalistas" cuando lo ví claro como si de un foco encegador se tratara. El rincón secreto, el inhóspito escalón del baño en el que me sentaba a no llorar, las baldosas gastadas, la toalla incolgable, esta serie de estúpidos elementos me habían dado la respuesta al gris de mis dias. Mi miedo. No temo morir,perdón, si que lo temo, pero estremezco aún más al imaginar morir en Barcelona. Si tuviera que morir en algún lugar, que no fuera en esta ciudad. A veces imagino, desde un puto de vista cenital, mi cuerpo apagado en cualquier calle del Eixample, en la escalera de unos vecinos cargados de rencor que no harían más que saltar el obstáculo que mi yo sin yo sería. Me imagino la página de sucesos de los diarios gratuitos, los vecinos inmutables diciendo "ah, pues pasó en la calle da al lado, pero ya sabes, chico, en el Eixample no te enteras de nada". Me imagino los ejecutivos apurando sus cigarros, los extranjeros borrachos disfrutando de esta ciudad cada noche bajo mi ventana. El camión de la basura, mis mallorquinas. Me imagino la cocina siempre sucia. Y luego no me imagino a mi. Y a veces (no) cuadra

1 comentario:

Amaia García González dijo...

ya sabes, cuidado al cruzar el carrer aragó.

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