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martes, 15 de marzo de 2011
Laberinto hermenéutico
La cruz de Cristo nos salva del laberinto circular de los estoicos
S.Agustín, La ciudad de Dios
Según Borges, el peor de los laberintos no es aquella forma intrincada en la que podemos quedar atrapados para siempre, sino la precisa y simple la línea recta: de un vistazo vemos el principio y el final, no hay más misterio. La inmediatez y simplicidad de tener todo en una simple mirada puede ser el peor castigo.
Para el mismo escritor, no obstante, el peor de los laberintos es aún más fatídico: es la inexistencia del mismo "En el laberinto hay un centro, aunque ese centro sea terrible y sea el Minotauro. En cambio, no sabemos si el universo tiene un centro. Posiblemente no sea un laberinto, sea simplemente un caos, y entonces sí estamos perdidos. Pero si hay un centro secreto del mundo, ese centro puede ser divino, o puede ser demoníaco; da igual, porque estamos salvados, porque entonces hay una arquitectura"
Curiosa la idea de que lo peor no es el hecho de que exista una idea que nos lleva al colapso y a la inefabilidad extrema, sino la inexistencia de la misma.
De hecho, el riesgo más grande de nuestra comprensión cultural de apariencias, representaciones y claves es que estos conceptos desaparezcan: como ejemplo tenemos las consecuencias que acarrean el ejercicio distópico de G. Orwell, 1984, o la espeluznantemente razonable máxima del joven Wittgenstein, "De lo que no se puede hablar, mejor callar"
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domingo, 13 de marzo de 2011
Crepúsculos
Qué decir de los crepúsculos de la ciudad de los cordeles y las confidencias absolutamente gratuitas,
de los crepúsculos que según Bolaño eran habitados por siluetas soberanas,
por la magnificiencia del sol y del mar sobre tanta casa colgante o subterránea...

...
Qué decir si en este crepúsculo de humo de café ya no puedo decirte la noche, ni el verbo, ni el cuerpo.
lunes, 28 de febrero de 2011
Lavanda.

Barcelona, Joan Brossa
un poco de lavanda
para tanta noche enrojecida
ofrecen paraguas en las plazas
(o plazas en paraguas, no veo bien)
(o plazas en paraguas, no veo bien)
sálvame
(no me salves)
Lavanda para las noches enrojecidas,
la esquina se derrite
en mil lenguas desconocidas
mientras sorbes lluvia con café
sólo necesito
lavanda para calmar la noche enrojecida
Barcelona llora el lunes
por su vulgaridad
Yo lloro
la falta de lavanda para esta noche enrojecida
domingo, 13 de febrero de 2011
Los perros románticos
Tenían veinte años
y eran cínicos
habían perdido una patria
pero no habían encontrado otra
Y la luna les inquiría
"¿Qué haréis, aprendices de escépticos,
sobreexplotados
sobrealimentados,
sobreviajados,
sobrebibliografiados,
sobreinterconectados?"
Tenían viente años
y tenían uñas
pero nunca las usarían.
Ningún sueño cubría ningún vacío.
"¿Qué haréis en el pulmón gris
de no-futuro metropolitano?
-continuaba increpando la luna-
Vendrá el mercado con sus leyes y tendrá vuestros ojos"
Y ellos, con veinte años, uñas y cinismo, asentían.
domingo, 6 de febrero de 2011
per un tros del teu cos o da-sein
El olvido está tan lleno de meoria
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda
en el fondo, el olvido es un gran simulacro
los precipicios
pueden hallarse lejos
o en uno mismo
Mario Benedetti. "Como los puentes levadizos" En Arte Poética (1965-1966)
que a veces no caben las remembranzas
y hay que tirar rencores por la borda
en el fondo, el olvido es un gran simulacro
los precipicios
pueden hallarse lejos
o en uno mismo
Mario Benedetti. "Como los puentes levadizos" En Arte Poética (1965-1966)
jueves, 3 de febrero de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
Lucía
Así es su vida: lucha para lograr despertarse a la hora, llega el mediodía y la luz toca los edificios de Barcelona
Come, bebe, sonríe y fuma en cantidades muy variables dependiendo de su mundo interior.
Se propone metas, las borra, propone nuevas metas, las abandona.
Le gusta la noche, pero no la lluvia. La lluvia le recuerda al norte. En el norte el gris atrapa, duele. En Barcelona también hay tedio, pero aquí la gente lo señala y lo nombra. En el norte la gente habla de política para no hablar del tedio.
Ella cree en el azul y en el blanco.
Le encantaría tatuarse la luz del mediterráneo en la espalda.
No le gusta el naranja.
Su vida es así: se cree trascendental o con una fuerza creativa arrolladora y luego nada, se queda dormida a deshoras en el sofá.
Tiene buenos amigos.
La vida (la de Lucía) gravita entre la levedad de su burbuja económico-afectiva y el brutal peso de la culpabilidad y los mensajes que no llegan.
Se queja constantemente.
Le gusta el azul eléctrico.
Y también los hombresconsombrero y la chicadelosojosazules.
El triunfo de lo normal, la tiranía de la gloriosa imperfección. La vida es así, dice el aita de la chicadelosojosazules. El triunfo de lo cotidiano. Lucía sabe que se sabe emocionar porque cosas así la emocionan.
Aunque a veces cree en la apatía.
Su vida es una cuerda tendida al cinismo o a la locura.
Aunque a veces duda si su vida es así y si realmente ella es Lucía.
Lo último que me mandó redactar fue que ella creía que toda literatura es, par force, biografía reformulada, al fin y al cabo sólo vivimos una vida aunque inventemos varias. Dependiendo del grado de afección se suele cocinar, dice, poesía (alto grado de locura) o novela (mejor estado mental). Nunca creyó en el gris
y mira que yo le he teorizado mil veces del fin de los dualismos que limitan y encarcelan.
Por último, hay dos cosas que sé de buena mano que le vuelven loca, la hacen rabiar y llorar de amargura y de placer: el lenguaje y las ciudades.
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viernes, 21 de enero de 2011
estúpido poema ocioso a la nada
Leibniz ya le anduvo dando vueltas
Y Heidegger lo gritó
¿Por qué el ser y no la nada?
Por qué historias de presencia
Metafísica de la presencia
Sueños de la presencia
Cuando la nada
Nos atraviesa
Nos define
Nos atrae y abandona
Cuando las ausencias
Nos marcan
Nos lacran
Creamos para que no haya nada
Creamos en una oda a la presencia
Creamos para testificar que no hay vacío
Pero vacío no se va:
Vacío se queda para instalarse
Vacío en las respuestas inefables
Vacío en las vigilias
Vacío en el desasosiego de lo que pudo ser
Vacío en las posibilidades y el en-vano que nos recorre
Vacío en mi
Vacío en un cuerpo que pretende no ser vacío
Cuando hoy por hoy
Todo cuerpo no es más que una premisa
(una premisa que nada en la Nada,
que probablemente no sea arracada al vacío)
lunes, 17 de enero de 2011
El deseo de la palabra
“Explicar con palabras de este
mundo/ que partió desde mí un barco llevándome.” El lenguaje no sirve, las “palabras
de este mundo” no alcanzan a nombrar la experiencia del yo dentro del yo. Es necesario
salirse del lenguaje para decir: “Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y
las palabras no guarecen, yo hablo.” Se habla desde la orfandad de las palabras, cuando el lenguaje no contiene, no respalda, el yo se atreve a decir; el lenguaje, las
palabras son el límite para decir esa experiencia peculiar de saberse a sí mismo, porque
el lenguaje nombra lo que está afuera pero sólo hace eso: nombrar, no es capaz de
reproducir cabalmente lo que se siente, no es capaz de saciar el deseo"
(en A.Pizarnik: una poética del yo al yo)
Como los cuadros de Modigliani o el suicidio poético de Storni. Como los viajes de Descartes o la maldición de Sísifo, como el espejo de Plath o la búsqueda del tiempo perdido de Proust; como los poemas de Éluard versión cinematográfica, como el posmodernismo y la razón cínica hechos serie de televisión y consumidos compulsivamente, como los libros digitalizados de autores franceses del siglo XVII: así, estúpida, leve, muerta de antemano, la existencia, la belleza, qué quereis que os diga yo. A ver quién es capaz de realizar un discurso coherente y fructífero a estas alturas.
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