martes, 1 de febrero de 2011

Lucía

Así es su vida: lucha para lograr despertarse a la hora, llega el mediodía y la luz toca los edificios de Barcelona
Come, bebe, sonríe y fuma en cantidades muy variables dependiendo de su mundo interior.
Se propone metas, las borra, propone nuevas metas, las abandona.
Le gusta la noche, pero no la lluvia. La lluvia le recuerda al norte. En el norte el gris atrapa, duele. En Barcelona también hay tedio, pero aquí la gente lo señala y lo nombra. En el norte la gente habla de política para no hablar del tedio.
Ella cree en el azul y en el blanco.
Le encantaría tatuarse la luz del mediterráneo en la espalda.
No le gusta el naranja.
Su vida es así: se cree trascendental o con una fuerza creativa arrolladora y luego nada, se queda dormida a deshoras en el sofá.

Tiene buenos amigos.

La vida (la de Lucía) gravita entre la levedad de su burbuja económico-afectiva y el brutal peso de la culpabilidad y los mensajes que no llegan.
Se queja constantemente.
Le gusta el azul eléctrico.

Y también los hombresconsombrero y la chicadelosojosazules.

El triunfo de lo normal, la tiranía de la gloriosa imperfección. La vida es así, dice el aita de la chicadelosojosazules. El triunfo de lo cotidiano. Lucía sabe que se sabe emocionar porque cosas así la emocionan.

Aunque a veces cree en la apatía.

Su vida es una cuerda tendida al cinismo o a la locura.

Aunque a veces duda si su vida es así y si realmente ella es Lucía.

Lo último que me mandó redactar fue que ella creía que toda literatura es, par force, biografía reformulada, al fin y al cabo sólo vivimos una vida aunque inventemos varias. Dependiendo del grado de afección se suele cocinar, dice, poesía (alto grado de locura) o novela (mejor estado mental). Nunca creyó en el gris

y mira que yo le he teorizado mil veces del fin de los dualismos que limitan y encarcelan.

Por último, hay dos cosas que sé de buena mano que le vuelven loca, la hacen rabiar y llorar de amargura y de placer: el lenguaje y las ciudades.

viernes, 21 de enero de 2011

estúpido poema ocioso a la nada

Leibniz ya le anduvo dando vueltas

Y Heidegger lo gritó

¿Por qué el ser y no la nada?

Por qué historias de presencia

Metafísica de la presencia

Sueños de la presencia

Cuando la nada

Nos atraviesa

Nos define

Nos atrae y abandona

Cuando las ausencias

Nos marcan

Nos lacran

Creamos para que no haya nada

Creamos en una oda a la presencia

Creamos para testificar que no hay vacío

Pero vacío no se va:

Vacío se queda para instalarse

Vacío en las respuestas inefables

Vacío en las vigilias

Vacío en el desasosiego de lo que pudo ser

Vacío en las posibilidades y el en-vano que nos recorre

Vacío en mi

Vacío en un cuerpo que pretende no ser vacío

Cuando hoy por hoy

Todo cuerpo no es más que una premisa


(una premisa que nada en la Nada,

que probablemente no sea arracada al vacío)

lunes, 17 de enero de 2011

El deseo de la palabra



Explicar con palabras de este
mundo/ que partió desde mí un barco llevándome.” El lenguaje no sirve, las “palabras
de este mundo” no alcanzan a nombrar la experiencia del yo dentro del yo. Es necesario
salirse del lenguaje para decir: “Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y
las palabras no guarecen, yo hablo.” Se habla desde la orfandad de las palabras,
cuando el lenguaje no contiene, no respalda, el yo se atreve a decir; el lenguaje, las
palabras son el límite para decir esa experiencia peculiar de saberse a sí mismo, porque
el lenguaje nombra lo que está afuera pero sólo hace eso: nombrar, no es capaz de
reproducir cabalmente lo que se siente, no es capaz de saciar el deseo"
(en A.Pizarnik: una poética del yo al yo)


Como los cuadros de Modigliani o el suicidio poético de Storni. Como los viajes de Descartes o la maldición de Sísifo, como el espejo de Plath o la búsqueda del tiempo perdido de Proust; como los poemas de Éluard versión cinematográfica, como el posmodernismo y la razón cínica hechos serie de televisión y consumidos compulsivamente, como los libros digitalizados de autores franceses del siglo XVII: así, estúpida, leve, muerta de antemano, la existencia, la belleza, qué quereis que os diga yo. A ver quién es capaz de realizar un discurso coherente y fructífero a estas alturas.

martes, 4 de enero de 2011

domingo, 2 de enero de 2011

LA LETRA (o la razón encandilada)



[Paul Delvaux. Le miroir, 1936]



¿Por qué? Yo no entiendo ni el qué ni el cómo pero el porqué me es obvio: escribo porque la vida me da razones para matarme y herramientas para redimirme, escribo por todo el material que no quiero otorgar al olvido: imágenes, verbos, situaciones, sintagmas, copas de vino. Escribo porque el deseo y la rabia transfiguran la sintaxis y el léxico, porque la palabra transfigura la ciudad y la ciudad merece ser leída por ojos de ojos, y juzgada por manos que sostuvieron manos que, a su vez, agarraban manos. Escribo porque imploro, lloro, quemo, me arrodillo, jodo, destruyo, necesito, respiro.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos

Hiere.

Hiere el alba que me lanza al trabajo

Y a los brazos indeseados

Hiere.

La primera calada del primer cigarro

Matutinalmente mortífero.

Hiere

La complicidad del desasosiego

En la deriva

En la zozobra.

Hieren los versos que nunca llegaré a escribir.

lunes, 20 de diciembre de 2010

tenían veinte años y estaban locos

Hay que estar siempre borracho. Todo consiste en eso: es la única cuestión. Para no sentir la carga horrible del tiempo, que os rompe los hombros y os inclina hacia el suelo, teneis que embrí­agaros sin tregua.
Pero ¿De que?. De vino, de poesí­a o de virtud, de lo que queraí­s. Pero embriagaos.
Baudelaire

Y las manos temblorosas y el patio de manzana quemando y las mangueras y las mesas de barbacoa y los niños rubios jugando al ping-pong. Y la cerveza tras la comida y las primeras narraciones y el arrancar palabras al silencio y y las parejas de padres-punk que nos ofrecían conversación en un alemán ininteligible y los intentos por derribar las barreras y las noches sin dormir y el calor estival y el amanecer a las 4 de la mañana y las semillas del mañana políglota

Y la locura que se roza en la levedad estival frente al hastío de la madrugada que sangra tinta en un invierno cercano…

martes, 7 de diciembre de 2010

Poesía urgente

El duro olvido
siempre está listo para
matar recuerdos
Mario Benedetti

Quiero que nunca sepas lo que necesito
quiero que nunca sepas que lo necesito
quiero dejar de simular,
empezar a disimular
apretarte los dedos hasta que tus tendones
pidan rendición

Quiero que la vigilia no duela
Quiero que la noche no me aplaste.
No quiero redención.
Quiero tus costillas

jueves, 2 de diciembre de 2010

AÑIL

Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre entre la multitud
Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por la estaciones
y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles
Y quizás el amor no es más que eso:
una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro
y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre

[Oscar Hahn-El metro-Intercambiador del metro en Diagonal ]

Trata de definirme lo que significa esta ciudad para tí, en un par de líneas o un poema, una canción o una cita. Así, escueta y clara, la mujer ausente me demandaba una empresa un tanto abrumadora. ¿Cómo resumir? ¿Por dónde empezar? Según Lévi-Strauss, la ciudad es una sinfonía, un poema. O quizás más preciosa aún, la ciudad se sitúa en la confluencia entre la naturaleza y el artificio. Es la unión de la procreación biológica y de la creación estética. Es a la vez objeto de naturaleza y sujeto de la cultura: es vivida e imaginada, es la cosa humana por excelencia.

Para mi esta casi ya casa es la frialdad del metro en Diagonal, las miradas furtivas, la fuerza del amanecer al reflejarse en los edificios del Eixample, la imprecisión de algunos barrios, las casas ajenas en las que la mesa de vidrio de la sala te muestra cómo los pájaros están emigrando hacia el sur, la inexactitud de las noches no planeadas, las camas ajenas, las camas desconocidas, el sueño constante.
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