
je t'explique
domingo, 2 de enero de 2011
LA LETRA (o la razón encandilada)

jueves, 30 de diciembre de 2010
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Hiere.
Hiere el alba que me lanza al trabajo
Y a los brazos indeseados
Hiere.
La primera calada del primer cigarro
Matutinalmente mortífero.
Hiere
La complicidad del desasosiego
En la deriva
En la zozobra.
Hieren los versos que nunca llegaré a escribir.
lunes, 20 de diciembre de 2010
tenían veinte años y estaban locos
Pero ¿De que?. De vino, de poesía o de virtud, de lo que queraís. Pero embriagaos.
Y las manos temblorosas y el patio de manzana quemando y las mangueras y las mesas de barbacoa y los niños rubios jugando al ping-pong. Y la cerveza tras la comida y las primeras narraciones y el arrancar palabras al silencio y y las parejas de padres-punk que nos ofrecían conversación en un alemán ininteligible y los intentos por derribar las barreras y las noches sin dormir y el calor estival y el amanecer a las 4 de la mañana y las semillas del mañana políglota
Y la locura que se roza en la levedad estival frente al hastío de la madrugada que sangra tinta en un invierno cercano…
martes, 7 de diciembre de 2010
Poesía urgente
jueves, 2 de diciembre de 2010
AÑIL
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos
y la perdieron para siempre entre la multitud
Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por la estaciones
y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles
Y quizás el amor no es más que eso:
una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro
y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre
lunes, 29 de noviembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
Viaje hacia el viaje del viaje
sábado, 13 de noviembre de 2010
Susanna Anais
domingo, 12 de septiembre de 2010
TEDIO
Ellos no hablaban idiomas extranjeros sino un dialecto del castellano. No profesaban religiones, sino que se movían por intereses mundanos. No anhelaban metas profesionales, sino una casita con piscina y unas vacaciones en alguna playa. Ay, la playa. Era su punto débil, su vía de escape para todo el año de rutina. 15 días en Matalascañas y la vida recobraba sentido.
No conocían la palabra “tedio”. Nunca la habían escuchado, sin embargo, la sentían en sus huesos casi a diario. El tedio se les acercaba y les susurraba algo por la noche, antes de ir a dormir o se les aparecía durante las sobremesas cuando nadie tenía nada más que contar. Ellos llamaban a eso aburrimiento, puro y duro, superficial y efímero. Pero no.
Un día Ana X se encontró la palabra maldita en un texto que analizaba para su curso. La buscó en el diccionario y, una vez leyó la definición se sintió tan identificada que el corazón se le heló por un momento. Era incapaz de creer que alguien pudiera definir con tal exactitud este sentimiento difuso y difundido que había sentido durante tanto tiempo.