sábado, 13 de noviembre de 2010

Susanna Anais

tú nadando sobre las terrazas color añil de la ciudad.
él buscando libros como quién se aferra a la última tabla en el naufragio.
ella tan perdida en el laberinto.
Ítaca o Roma.
en tu casa o en la mia
(si es que hi ha casa d'algú)


domingo, 12 de septiembre de 2010

TEDIO

El pueblo se llamaba X. Era un pueblo corriente, con sus pequeñas casitas, su iglesia y su pequeño ambulatorio. La generación X había cumplido 19 años por aquella época. Este pueblo corriente estaba habitado por gente corriente, de esa que aparece en el censo pero nunca escribe en el diario ni da su opinión en la televisión. Esas personas que nacen, viven, mueren, y todo esto en el mismo término municipal. Mi generación vivía gracias a los subsidios venidos de la bendita Europa, estudiaban en la capital de la provincia o trabajaba a tiempo parcial en cualquier obra. Noche tras noche se reunían en el mismo lugar para hablar de los mismos asuntos y jugar al futbolín. Todos eran morenos, altos algunos, bajitos otros. Todos hablaban aunque no dijeran nada. Ellas eran pequeñas Anas, vestidas a la moda de las tiendas de la capital de provincia, fumaban Lucky Strike y estaban enganchadas a las redes sociales. Ellos eran pequeños Joses, ataviados según los gustos de sus madres y con un vicio clave: el fútbol y sus derivados (léase peñas deportivas, el futbolín que acompaña a la Mahou y juegos electrónicos varios). A los 19 Ana II llevaba seis años de noviazgo con Jose I. Ana III había tenido un hijo. Ana I había salido con Jose III, después se había liado con Jose IV y ahora estaba enamorada de Jose II. Jose VIII había marchado a Madrid. Desde entonces ya no era el mismo, decían unos. Que era gay, decían los otros.
Ellos no hablaban idiomas extranjeros sino un dialecto del castellano. No profesaban religiones, sino que se movían por intereses mundanos. No anhelaban metas profesionales, sino una casita con piscina y unas vacaciones en alguna playa. Ay, la playa. Era su punto débil, su vía de escape para todo el año de rutina. 15 días en Matalascañas y la vida recobraba sentido.

No conocían la palabra “tedio”. Nunca la habían escuchado, sin embargo, la sentían en sus huesos casi a diario. El tedio se les acercaba y les susurraba algo por la noche, antes de ir a dormir o se les aparecía durante las sobremesas cuando nadie tenía nada más que contar. Ellos llamaban a eso aburrimiento, puro y duro, superficial y efímero. Pero no.

Un día Ana X se encontró la palabra maldita en un texto que analizaba para su curso. La buscó en el diccionario y, una vez leyó la definición se sintió tan identificada que el corazón se le heló por un momento. Era incapaz de creer que alguien pudiera definir con tal exactitud este sentimiento difuso y difundido que había sentido durante tanto tiempo.

viernes, 27 de agosto de 2010

Arte poética, Borges

Mirar el río hecho de tiempo y agua
Y recordar que el tiempo es otro río,
Saber que nos perdemos como el río
Y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
Que sueña no soñar y que la muerte
Que teme nuestra carne es esa muerte
De cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
De los días del hombre y de sus años,
Convertir el ultraje de los años
En una música, un rumor y un símbolo,
Ver en la muerte el sueño, en el ocaso
Un triste oro, tal es la poesía
Que es inmortal y pobre. La poesía
Vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
Nos mira desde el fondo de un espejo;
El arte debe ser como ese espejo
Que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
Lloró de amor al divisar su Itaca
Verde y humilde. El arte es esa Itaca
De verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
Que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
Y es otro, como el río interminable.


miércoles, 18 de agosto de 2010

Barcelona-Berlin-Donosti

Ni la distancia hace el olvido ni los años cierran todas las heridas; existen tantas mentiras en nuestro querido sentido común como gotas en el mar o personas en el metro. La vida se sucede y los hogares se multiplican; las verdades se mantienen erguidas en sus tronos intocables y yo confío, como siempre, en las infinitas posibilidades del ser, en la belleza de lo posible. Los años pasan y dicen que crecemos, cambiamos, sin embargo, sigo sin creer en la relación causa-efecto o en la progresión líneal (y ascendente) de mi personalidad. Por tanto, no tengo más que decir que gracias a todos lo que cantaron bajo la lluvia conmigo, vinieron a recogerme a tantas estaciones de autobus perdidas o no dudaron en invitarme al café milagroso cuando el gris se dibujaba en mis pupilas. Gracias, muchas gracias a todos los que no os quedasteis inmóviles al borde del camino.

Vueltas del S-Bahn

Alemán. 21 años. Vivia en el sentido más fuerte de la palabra; reía con ganas, dormía con sueño y no dejaba de soñar, pintar y tocar música; todo le resultaba nuevo, interesante. No existian los horarios ni las visitas de cortesía, ni existian los bienes materiales para él. Compartió ciertos metros cuadrados y mil historias conmigo.

*
Estudiante de alemán I, 28 años. Buscaba algo en esta ciudad; aún no sé si una respuesta o una vía de escape. Se preguntaba muchas veces al día si, tras tantos años, tras tanta formación y tanta introspección se era fiel a sí mismo, si no estaba renunciando demasiado a su parte dionisiaca; conocía todas las verdades que la filosofia nos ha venido otorgando, y como tantos, se sentia incapaz de ponerlas en practica.

*
Estudiante de alemán II, 29 años. Tras mil vueltas y un par de salidas forzosas, esperaba de esta ciudad un salvoconducto hacia la vida que se había propuesto construir. Me agarraba de la mano, tomabamos el U-Bahn hacia cualquier lugar y sonreía mientras él rastreaba la ciudad pidiendo datos, anotando canciones y fotografiando cualquier elemento postmoderno.

*
Estudiante de alemán III, 19 años. La cerveza, la música electrónica y la buena compañía la hicieron enamorarse perdidamente de la ciudad y sus habitantes

lunes, 28 de junio de 2010

Ahora

para Claire C.



Ahora que nada es urgente, que los libros son placer. Ahora que son las 5 de la mañana, que río en lugares desconocidos y parece que he empezado a echar raíces. Ahora que se acaba el curso, se piden balances, se celebran tristes despedidas. Ahora que ellas vuelan a su isla y las paredes de este piso vuelven a estar desnudas. Ahora que se acaba esta etapa
Ahora me acuerdo de su ojo derecho, el que decidía involuntariamente cerrar cuando el sol de primavera le daba en la cara. Ahora recuerdo lo verde y profundo de ese ojo izquierdo que me mantenía la mirada en la terraza de la universidad. Ahora me mata la dirección fija de su mirada, la letanía de sus palabras mezcladas con humo. Ahora recuerdo aquella sonrisa entreabierta y me parece una gran síntesis de lo que Barcelona me ha deparado este curso, algo tan cercano, tan familiar y tan abismal a la vez. Sé que es complicado explicarlo y que probablemente, nadie entenderá la profundidad de este detalle que ha girado de alguna forma el curso de mi vida, pero creo que el momento de ponerlo por escrito, para que la memoria no caiga en el olvido, es ahora.

sábado, 19 de junio de 2010


Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran.
Saramago

viernes, 18 de junio de 2010

miércoles, 16 de junio de 2010

bla bla bla bla bla bla bla bla bla. Quieres que continúe?

Bla bla bla. Avui m’és igual tot. Me da igual que tenga que estudiar,
que Barcelona sea una puta cada día más bonita.
Me es indiferente que tus pasos y los míos no se crucen, ni siquiera lamento que ya no vuelvas a habitar mi cama.
Ni primaveras, ni veranos, ni otoños.
Me da igual que me repitieras tantas veces que debía dejar de fumar.
Y me es indiferente tu ansia de creer que la realidad es incognoscible y sólo estamos haciendo el idiota y nunca llegaremos a una verdad. Muy bien. Quedesmerezcas a Lévi-Strauss.
Y qué?!. Leerás a Wittgenstein y verás, arrogante, que todo lo que me cuentas cómo novedoso yo ya lo sabía, atento al estructuralismo y a esa hoja que se desprende del árbol.
Ça entrera pour la fenetre et aujourd-hui je veux pas balayer, non, je n suis pas prete à consagrer mes heures a cette maison dont on aura un souvenir blanche et emouvant.
EZ DAKIT; BERDIN ZAIT. Berdin zait, ardoa ala garagardoa, historia ala ekonomia.

GUERRA FRÍA??¿ calienta leche y ponte a cocinar. Pero Miró que no falte. Y siempre me quedaré con las ganas de vivir en una casa diseñada por le corbusier en Donosti y con las ganas de escribir cartas a todo un barrio de esta ciudad, eixample, gracia, a ver quién me contestara, seguramente nadie. Todos tan ocupados
Tan
Bla
Bla
bla

bla
bla que si mi vida que si no puedo ni quiero.

Ya. Mejor mañana, no?
Pues mañana marcho, porque mientras no quiera mirar hacia atrás, no tengo hogar, y la cultura es el malestar, sí, ya Freud, y qué propones, so inteligente? En fin…..me voy a echar colonia marca Intelectualismo Barato y voy a afilar el manual de demografía con los dientes de ajo.

Y mañana, cuando tu recuerdo sean claveles utópicos del pasado, me acordaré de tender mis ensayos a la luna y contar hasta diez

Y si cuando la cuenta atrás acabe no estás aquí

Me reiré. Mucho.

Y posteriormente romperé a llorar y lloraré tan fuerte que esta casa se inundará y no nos
devolverán la fianza por tema de tuberías y mis mallorquinas me matarán por ello.


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